Wednesday, December 02, 2015

EL PAN DE CADA AMANECER - POEMARIO (PROSA)



  01     

Si nada es sustentable, creer entonces que nada es sustentable no es sustentable. Si nada es sustentable el escepticismo no es sustentable y la cuerda floja es el sendero veraz, sobre la cual fundarían la carta fundamental, las plegarias y los himnarios. De una racionalidad voluntarista y sin Dios germinaron las utopías y las buenas intenciones que enmoquetaron con sangre y de ansiedad planicies, confalones, hemerotecas y sesos. Si nada es sustentable todo lo edificado caerá y edificar es un contrasentido.

 02     

I

Con el periódico me desinformo en la mañana y con el noticiero al anochecer. Un hombre bien desinformado es un comentarista, es uno que alega hasta por los codos y que se enardece con todos y con todo, menos con los dueños del control remoto, con los entes que al desinformar embelesan, con los anestesiólogos, con las madamas.

II

Algunos periódicos y programas locales mienten o inventan algo cada amanecer. No siempre resisto la tentación sicótica de no leerlos y me interno en el romance falseado. La morbosidad es una e infragmentable. Se acribilla la imagen del no culpable y he comprado esa sangre de la portada. El ratero aristócrata es un ángel de la guarda. Pagamos babosamente la tinta del editor y lo recriminamos por mofarse de los ciudadanos. Con el cerebro erecto, financiamos el guano.

 03     

Los bebés con su información genética se deterioran hasta hacerse arena venerable. Los fetos forman una hilera inagotable de rumas con buitres realizados sobre sus cimas. El astro rey da vuelta la cara de un golpe y el diputado aplaude ido ese beneplácito, que porta en sus cromosomas la toxina de la autodestrucción. La loca osadía de nacer así como así, sin una anuencia, escarnece en lo más profundo a los progresistas. La vida misma se subyugará al capricho, al antojo de ese mudable momento de los padres del año. El crecimiento imparable e ininterrumpido de todo ser comienza con la concepción, no con las estrías de la mamá. El que sale llorando y esperanzado del vientre ya suma nueve meses de complejo desarrollo y peripecias. Las prerrogativas de la madre, las libertades personales o el tenor de una ley canallesca, no acribillarán a un ser humano en su estado primigenio, por indefenso y tierno que éste sea. El desamparado no es un patibulario y es común que las estafas y abortos sean clandestinos. El feto que es un desagrado merece inhalar los decenios que estén a su alcance. El altivo Estado con un pgb poderoso no necesariamente es el dueño de un pgb moral poderoso. Créeme, el que está adentro no quiere ir a la horca.

 04     

Los gusanos se aprestan para la comilona con todos los órganos que mi egoísmo criminal no le quiso donar a ese prójimo que llora su tragedia, implorándole al Dios Todopoderoso que no se presenten nunca más creyentes inmisericordes como yo que le entregan entero su cuerpo yerto a los comensales de los cajones mortuorios. Polvo eres y en polvo te convertirás. Polvo sucio se amontona en mi siquis inmortal y en la colectiva, que es asertiva en no ver el calvario adyacente. El riñón es el postre y no hay en mí un gusano bajo en calorías.

 05     

Tirano insuperable sin un rival, los cinco continentes se encorvan a sus pies. Casi todos corren a entronizarlo, el pataleo acidulado viene después. Transforma al bribón en un hidalgo caballero y descamina por montones a las ovejas. Posee el brutal poderío del dios que es. Le irrita que a la Palabra le pongas oreja. Una piscina repleta de oro puro bañan e inspiran al senador y al purpurado. El senador condena al pueblo desinformándolo, el cardenal cree que un ala blanca se ha comprado.

 06     

Por éste concentrado de excrementos:
abandono los míos frescamente;
me niego a deliberar;
soy un espectro en la sombra,
el manual de la inercia comunal,
un síndrome de los catálogos de la vulgaridad,
una mofa al pensar primario.
Impresionante es el influjo de las telenovelas,
y para la cual no se requiere de una célula cerebral
y en donde la criada se viste de reina casta
y el rencor patético se pasea por el elenco
y la intriga satisface al miserable más exigente
y las mujeres con el pelo enmarañado son espectros
y el relato con buen humor es escueto
y arrulla a algunos catecúmenos.

 07     

Yo no vine obligado ni con un embarazo deseado. A mí me fueron a recoger con las aletas abiertas. El vientre que me transportó fue una posada tensa. La pieza y la soledad de mi orfanato quedaron desiertas. Sin ficha, sin larvas, sin historial: limpio, y me condensaré solamente en el devenir. Mis padres lanzaron su acantilado de amor sobre mí. Muchos agachan sus cabezas desde y por mi existir.

 08     

Esta ciudad me traga sin masticar. Los zumbidos del hormigón me aturden y desvanezco. Nadie ama a nadie, nadie cree en nadie, dentro del gigante merodeo y perezco. Vivimos todos apretaditos en sintagmas y sin smog es verosímil airearse y chancear. Es facilísimo ser un habitante anónimo, todo seguirá igual cuando sucumba, cuando mis frutos reposen en la gehena.

 09     

Revolviendo los gallineros y las inquietudes arribaron a la casa de gobierno, significativamente desprovistos y con un agujero en el zapato. Sus ceñidas expectativas son no frustrar en demasía al pueblo, a la gente que los apoyó, terminar de pie en las auditorías entre amigos, mantener el semblante en su lugar ante la interpelación inquisidora y seca de los perforados reiterados y criar a los tataranietos con los más altos precios o valores, en la casa de gobierno o en su ilustre oposición.

10     

Llegó tarde a la reunión del Ministerio de Salud en la cual presentaría el programa de vacunación masiva. Cuando se sentó, todos ya habían firmado el presupuesto médico definitivo del próximo año. El programa de prevención se quedó afuera. Meses después vino la peste y nos morimos todos, porque el inventario del hospital no registraba las vacunas específicas, demandadas con antelación. A cada hora del té y con una puntualidad inglesa le damos una golpiza improductiva al funcionario que tuvo la inadecuada idea de atrasarse.

 11  

I

La libertad de expresión que no importuna a las orgías y fechorías de los dioses del olimpo, sería la genuina libertad de expresión y respeto. Con arrebato y logística los atletas del reportaje denuncian el robo coordinado de las minucias, mas a los saqueadores del país les besan el anillo con la laringe. La honra de la persona no aniquila la honra de esa verdad embozada, ¿para evitar un mal mayor?

II

La libertad de expresión consiste en poder interpelar al presidente, al obispo y a los titiriteros, con un megáfono.
La libertad de cultos consiste en poder profesar una religión de adoquines, en ser un hereje feliz.
La libertad de pensamiento consiste en que el Estado está obligado a tolerarme, aunque la disentería sea generalizada.
La libertad de asociación consiste en que me puedo hermanar con otros idiotas y elaborar todo tipo de idioteces, serenamente.
La libertad civil consiste en que soy un ciudadano en plena comunión, a pesar de ser un cabeza de cuesco.

 12     

¿Prefiero ser un occiso complacido conmigo mismo,
que un vivo con remordimientos de alto calibre?

¿Prefiero ser un viviente complaciente conmigo mismo,
que un occiso con remordimientos de alto calibre?

 13     

El burro:
no lleva doble vida;
no vende sus espermios en el mercado;
no es lujurioso a pesar de las tentaciones;
no participa del aborto legal;
no digiere sacramentos ni en la pira;
no se adhiere a los vicios ni a las lacras;
no es humanista ni con una daga en el ojo;
no ve telenovelas;
no despluma al prójimo;
no le miente al albarrán;
no lee revistas frívolas;
no le besa la mano a burros encumbrados;
no le reza ni le baila a ninguna burra;
no es fetichista;
no es un petimetre ni un postinero;
no usa goma ni frac;
no tolera el consumismo;
no mata al burro débil;
no es un desalmado;
no es falso ni beato.
El burro no se ve moralmente superior.

 14    

Congratulo a los que creen que guardan los santos mandamientos y a los que creen que andan cerca, a los que se lucen con el campanario debajo del brazo, a los estetas. Si la suma de los engrupidos se eleva, el domingo se alimentará el alma nacional y el escéptico lamentará su parvedad, su cuarentena vocinglera, su ojo clínico.

15    

I

Hoy soy un otoño más viejo y los amables cuervos me hacen una ronda ensayada, cantándome el happy birthday con un dudoso entusiasmo. Aguardan mi minuto final sin paciencia china. Mi capital y bártulos se repartieron y el gato cree que lo despiezarán con equidad. Cada achaque fibroso mío es una pena que les alegra la quincena. Cuando toso sonoramente, agudizan la olfacción y los porcentajes. En dos o tres tortas más, comenzarán los sillazos entre mis lisonjeados retoños.

II

Comen lentamente y beben bastante café. En todos ellos este velorio es un trámite obligado. El recuerdo de mi persona durará esta semana. Yo, recostado en mi ajustado cajón los escucho hablar de fútbol y de las deudas de la empresa. El funeral del atorrante es lo más breve posible. El párroco repite soñoliento la misma alocución con la misma emotividad, controlada y pautada. Sin solicitarlo, aterricé en mi ataúd en un tris. Lo más fome es la solemne caminata al cementerio. Una vez enterrado todos se gozarán, menos el Enjuiciador.

III

Preámbulo del fin de mis tiempos,
del frío perenne, de la recta final.
El entretiempo me dibuja de cuerpo entero.
Sin sorpresas escucho el pitazo final.
Las canas y el ataúd son mis atalayas.
Mi ser es un cuaderno que se cerró sin agitación.
Recojo los rendimientos de mi larga vida por doquier.
El azufre llameante caracterizado es la próxima estación.

16     

En la medianoche los guapos encumbrados quedan pintarrajeados con su propio crúor y botados en la acera cual conejo destripado. Son de gas las lealtades en los pasajes que se fermentan bajo la pupila de la vela. Las puñaladas por la espalda no contravienen el estatuto de la navaja.

 17     

Un alumno es baleado en el liceo por venganza, otro es acuchillado por el delirio de una doncella y una de quince queda embarazada con su uniforme para que en la secundaria no se rompa la vendimia de ese guion liberal beatificado por la volubilidad. Introducir la nueva alianza en la pedagogía es impúdico según la secta de los derechos humanos. La solución del rector es un detector de metales, un robocop por pizarrón y una carretilla de condones por educando, asegurándose así, que todo continuará absolutamente igual, después de la fundamentalista charla agnóstica del Secretario de Educación y yogui del gabinete. La infamia progresista gana torreones irrecuperables.

 18     

Lo prometido es deuda,
deuda vencida
de un vencimiento irreversiblemente invencible.
Lo adeudado es una promesa,
una promesa irredargüible,
un clavo insacable, intratable.
El promesante es un lastre vital.

19    

Al infante le declararon parálisis cerebral, a nosotros nos formaron con ella. El niño sufre y hemos creído que padecemos por él, con él, con el corazón engomado al cielo. Con migas rutilantes sostenemos y propalamos nuestra herrumbrosa grandeza. Nunca hemos sido más.

 20     

I

La furia se desató y la agresividad mató al hincha. El contragolpe liquidó a nuestro tributado equipo. La derrota de un clásico es una alcayata en el alma, un episodio inconcebible, una execración. En ese gol del minuto ochenta y ocho o tiro de gracia se nos fue la existencia y el corbatín. Una cellisca se apoderó de cada cabeza y con el pitazo póstumo del referí se nos apagó el soplete y el ideario. La hazañosa camiseta fue ultrajada y el hincha que feneció en su barra brava no se tragará toda la rabia del siniestro.

II

Fue tan desalmado el triunfo ajeno que unos hinchas decidieron quemar un kiosco. Con el fuego en este modesto punto de venta, el honor del equipo quedó salvaguardado. A la señora le carbonizaron todos sus productos, la obligaron a aceptar el esplendor de la causa. Perder en nuestra cancha es una blasfemia y el quebranto de los demás una minucia.

III

Concluyó el partido de fútbol. Por los daños materiales, arrestados, insultos, robos y desórdenes, deduzco que ganamos, empatamos o perdimos. Es lo mismo. Una tortuga con un ojo menos, vidrios rotos, semáforos doblados, murallas rayadas, plantas pisoteadas y podadas, varios sangrando o moreteados, vecinos y policías hastiados. El desquiciado, que creció en un albañal, cree que la camiseta del club es un nido de ratas, un escenario en el cual lo expelerá todo. El nombre del entrenador o los resultados no varían el comportamiento, el estado mental de estos cuadrúmanos.

 21     

Al lado está el municipio encallecido y abajo una calle tronada que transita en algunas festividades del año. Practicaría los tres mil metros con vallas, el salto largo, el voley y el baile acrobático. Es que un balcón adonis de cuatro metros cúbicos es su mazmorra inclemente, intemperante. Con su lente de aumento captura desde su tercer piso el mitin de sus condiscípulos y los chismes. Su extasiada novia divisa su prisión y escala en sueños a sus brazos, a su balcón engrillado, amándolo, cual love story. Otras celdas engalanadas arredilarán a los cachorros inficionados por la penumbra.

 22    

En navidad:
los templos cristianos de autoservicio están vacíos;
las casas comerciales ovacionan todo crédito;
las financieras pugnan por trastornar a los incautos;
en el público la tasa de interés es un apólogo;
el evangelio de las demandas se torna cáustico;
el terruño se hinca sondeando presentes;
la ansiedad narcotiza al rebaño;
no hay congestión espiritual;
el tráfico de la piedad se estanca;
la sonrisa depende del costo del regalo;
los obsequios bloquean el móvil del pesebre;
nadie corre en pos de la santidad al contado;
los renos tapan la estrella de Belén;
las oraciones son reemplazadas por las promociones;
vive la paz de espíritu el que envolvió todo;
el monitor envía enternecedores saludos a desconocidos;
el supermercado tiene a la feligresía a empellones;
los vendedores exitosos alaban al Señor con antífonas;
aumentan las horas extraordinarias impagas;
el lucro es el pendón del árbol navideño;
la gente se marea al vitrinear la ausencia de las parábolas;
la tensión nerviosa depende del poder adquisitivo;
el segundo y el tercer mundo recrean un día aciago;
una Biblia de regalo es bochornoso;
el viejo de rojo huye de los insolventes
y Jesús juega de cuarto árbitro.

Asola al espíritu cristiano, angustia al pueblo, al comprador común o pechero. Nubla la mente y endeuda al pobre. Igual lo idolatran. Él eliminaría al festejado encantado. Se ríe en la cara de los bolsillos birriosos que exploran los escaparates, arrancándose en su trineo fórmula cero. No es tarado, hay lugares que no visita. Es un criado más de los potentados. Trabaja en el polo norte todo el año por el comercio y su vórtice. Igual lo adoran sus detractores.

 23     

La paz no es: la retirada de la sangre desperdigada por el oro negro, por el catecismo, por la franja, por la gloria o por la ladronería que ensaya otra coyuntura; mil palomas blancas volando con un chaleco antibalas desde hogares que pernoctan con un ojo abierto y con el otro castañeteando; una pradera de hojas solitarias, con un periscopio detrás de cada mata; una pipa peregrina con el tabaco racionado; un apretón de manos con una guardia misilera; un tratado firmado con un basilisco en el paladar; un bombardeo por cariño a la libertad.
La paz del mundo es: aflicción a raudales; una carrera vesánica por no deponer a mamón; un lobo inverecundo con los modales de un cordero bonachón hasta que sea ventajoso; correosa como un vaso de arroz mojado y potente como una mariposa cercenada y con traumatismo encefalocraneano.
La paz arranca con la liberación interior. El impío es rival de sí mismo y el análisis de altura genera el cese de hostilidades pero no la paz. Mi paz te dejo y te doy.

 24     

Cuando arrojo la moneda liliputiense en tu sombrero remoto, mi conciencia deontológica ininteligible y consonante reposa dos metros, o por un estornudo y medio. El mendigo lo es por su culpa, nunca por la mía, por la nuestra, por la del presupuesto. Las coces al evangelio social son edulcoradas por las prioridades de la abulia. Infantes purasangre mal alimentados, con los cuadernos escolares sajados, se desplazan al barrancal pingüe con un sombrero malasangre desancorado por la piojería crematística.

 25     

Con tanto avance digital y conocimiento el barbarismo se ha estilizado, enjoyado. La sangre de la estera contenta al justiciero. La causa de la cima, la libertad cierta, se domicilia en el estoqueador. El que golpea al vecino lejano habla en la TV y se adueña del púlpito. El vencedor es el ungido del cielo y es quien resuelve quien es sacrílego y quien no lo es.

 26     

Es pudorosa su carita roja, es un santo por naturaleza. No cree en las confabulaciones ni en la Cosa Nostra y es puro hasta el halo de su cabeza. Es un magnate de la nitidez interior y un versado en el campo de la vergüenza.

 27    

Con un George Washington en cada ojo, atiende este médico cirujano al prójimo. De estudiante metalizado a empresario del dolor, cada paciente es un pagaré con pies. El de la camilla recuperó su fe en el Señor. Con un circunspecto “no resistió la operación” se lavan las manos ante el enojo de los familiares. Con el juramento hipocrático prende las velas y el más allá le desdibuja los yerros mortales. Este san Lucas es un iceberg calculador y autocrático. Antes de ser un médico de cuerpo y alma es un economista con el flujo de caja claro. No se le desmaya un penique por falta de fiscalización y transformó al bisturí en un ejecutivo de cuentas. Sus cobranzas liquidan cualquier consejo de fraterno olor.

 28    

El progreso se empolla cruzando fronteras que no figuraban en ningún atlas. Los espaldarazos de los aprensivos son subsecuentes. Piso pantanos vírgenes en medio de la jungla, pavimento arterias desde el renombre imberbe y degüello a mi cíclope interno con borbotones de fe y de repuntes, aislando toda circunlocución, todo herpe. Muchos aguantan el noviciado extenso y se apoderan del elixir.

29     

El empresariado titán forra con dólares la campaña política de uno y otro candidato. Un postulante pierde, el patrón nunca. El barítono ganador entonará embobado las corcheas de su mecenas. Es saludable apostar calmoso a las piezas blancas y a las negras a la misma vez, en un ajedrez que es mío, que yo delineé en una noche de luna atestada.

 30     (paráfrasis)

I

Estrellas y planetas nuestros e influyentes,
ustedes que están en los cielos y que nos guiarían,
santificados sean vuestros nombres e impericias
por nuestras billeteras presurosas y morosas células mentales.

Universo, venga tu zodiaco trasnochado,
de una puntería constantemente horrible.
Danos el embrollo de cada día aunque los sapientes
se rasquen el vientre de burla ante tanta memez.

Perdona nuestras faltas de fe en la carta astral,
debido al altísimo fracaso en las predicciones,
así como nosotros perdonamos a los sensatos
que no leerán el horóscopo ni en una reunión de ruinosos.
No nos metas en la tentación de huir
de esta arana, mas trata de librarnos:
del fijo descalabro que nos viene siempre;
de las chistosas y variadas interpretaciones zodiacales;
de la malicia y celo financiero de los astrólogos
y del camueso que todos los años ingurgita esoterismo.

Porque tuyo no es el reino, ni la gloria, ni el tino,
ni la dicha, ni la precisión, ni el poder ni nada.

Universo, todo te lo pido en el sagrado nombre
de los cuerpos celestes y de la chifladura,
ya que el sol todavía no ha visto al ser
medianamente inteligente que crea en el horóscopo,
en el tarot, en la quiromancia, en la adivinación
o en la escoba de una bruja de la red.

II

Siete astrólogos de
siete barrios leyeron aplicados
siete veces mi carta astral el mismo día con
siete conclusiones discordantes que dieron a luz
siete menos uno ataques de risa ascendentes,
siete afrentas al sentido común,
siete burdos timos al entendimiento básico.

III

Algunas estrellas del mentado firmamento influyen sobre los seres humanos y otras no ¿Qué propiedades poseen las primeras que las segundas no? ¿una bola mágica más refinada? ¿o el zodiaco es la carpa de un circo con clientes particularmente simples y desprovistos? Algunas estrellas del mentado firmamento no piensan en mí, no me aman.

IV

Las estrellas de mi zodiaco rezan y se trasnochan por mí, dirigiéndome positivamente, precautelándome. Cuando me ven arruinado o decaído me traspasan apremiados a su oráculo agolletado y ex cáthedra. Las cartas ilustradas claudicaron, por ineptas. Los astros son como acorazados resguardando mis pesadas pisadas, mi dramón consistente e inmarchitable. También mi zodiaco me pilotaría a los manjares, a la bonanza. Las estrellas foráneas me desestiman totalmente.

V

Por mientras ella elaboraba concentrada mi significativa carta astral personal, yo me ponía algo nervioso, expectante, con lo que el porvenir me deparaba. Lo más fecundo y lucroso es tomar decisiones bien informado, compenetrado con el destino. La erudita del horóscopo y asesora multifacética acarrea a sus adeptos por la vía de la dicha, más de dos mil testimonios lo corroboran. Los astros son mis socios y centinelas y esta vez sí acertaré porque pagué por una carta astral de la mayor calidad, más fina y aguda, y de esta forma, me evitaré decepciones.

 31     

Sin sustancia e impalpable. El cero es nada, mas no un don nadie. A la diestra de un número éste se agiganta y solitario es un pellizco a un fantasma, con un alicates y saña. Al multiplicarme por nada soy nada. Al dividir por cero me traslado al infinito, a un absurdo escatológico que huele a disfunción, embolicando el cosmos y el mantra del consejo de rectores. La aritmética es una confesión de fe que opera bajo supuestos y alegorías, y que al dividir un entero por cero, eleva plegarias simadas, desguarnecida.

 32     

En la correccional de menores se enrolan los maleantes en ciernes. El violado es un consorte y un cellenco. La primera reclusión es la fetidez didáctica y a don Bartolo, el ministro, le leen el futuro. Las rejas son el horizonte puntual, adheridas al itinerario psicagógico. El fiscal no baja la panza ni eleva la mirada. En la judicatura se embarrancó la pubescencia. Los custodios son sobornados por un profeta que sombreaba el sendero, sesteando.

 33     

No todos los muertos guardan riguroso luto. Algunos meten bulla detrás de los arbustos, asomándose por las ventanas de cortinajes obesos. Asfixian al pistolero con jipíos horas tras hora. Algunos valen más fallecidos que duchándose, son más hinchapelotas y apreciados bajo tierra. Con su prestigiosa lápida salieron del anonimato. Con el réquiem corriente de un inocente no se amplían.

 34   

Después de nueve meses vi el sol sin la marraqueta debajo del brazo. Fui un descuido matemático de mis padres correctamente casados en esa parroquia que anatematizó los anticonceptivos, sin piedad. En la mesa y junto a la fotografía de Juan Pablo II faltan la mantequilla y la palta. Ordenan la multiplicación de los bebés y a esta miseria autoimpuesta no la excomulgarán, invitándonos a ser testigos quemantes de la penuria crónica.

 35     

Era una autoridad con gradas y gorra. En esta era es un suche opaco interpelado por los múltiples caprichos liberales. El profesor soporta tropelías, insultos, desidias y los pedos intelectuales de un alumnado cretino, que es venerado. La elaborada enseñanza moderna los deforma integralmente. Hay que educarlos como a los animales, sin ética. Efigie de los principios y la disciplina. Ni gritándoles en la cara pone orden en la sala. La obediencia al profesor no era tabú. La sujeción ofendería los derechos del niño, ya intoxicado con la electrónica pantalla. Zafándose de la moral objetiva, la modernidad les masacra el ser, la fe. Ya bailarán y orinarán desnudos en el patio con el aplauso del señor director y los rockeros. Los deberes de los alumnos son letra muerta y la letra con cerveza entra.

 36     

Al mundo lo reformamos tres veces, lo arreglamos en otras dos ocasiones y lo recauchamos un domingo cualquiera. Es el hechizo del vino. Mañana el mundo se pondrá en el buen camino, el odio y la corrupción perecerán y creeremos en los discursos políticos. Es el carisma inviolable de las botillerías.

 37    

Los perros ladran hacia adentro en el boulevard, defendiendo el interés común desde su goliático egoísmo, con sutileza. Cada uno acomoda el bien común para sí, con la bandera de la fraternidad al tope. Si el otro sufre, sufriré por él lo teatralmente conveniente, y si se cae, trataré de no pisotearlo, y si se levanta, le reanudaré mi solidario apoyo, con esa sonrisa arada y de etiqueta, del bien común.

 38    

El que les roba la previsión a los asalariados, el que gambetea los impuestos, es un maleante. El que se ganó esa licitación pública que construirá dos réplicas de la muralla china es un asaltante de bancos con un subfusil. El que telefoneó al jefe de gabinete es un caradura. El que se apropió de las riquezas públicas y el que consiguió que le pagaran a su cuñado millones de dólares por una asesoría prescindible es un terrorista, un 666, un intocable.

 39     

Como se dice, el hombre quiso contemplar algo más ridículo que él e inventó el oficio de payaso. El payaso es un muy bello apóstol y el circo su noble curato, desde la cual su amor quimérico ambiciona compartir. Al acercarme a la puerta de la carpa me presumo un pensador.

40     

El electorado es un consumidor libre en una tienda con un dueño que maneja las mercancías, las gavetas y la luminosidad a su antojo, con la rapacidad de un colonialista. Asegurándole al consumidor que es el rey, bambolean el planeta tierra sin su parecer. El señorío es un círculo cerrado y acorazado. Y si no te gusta el tenor de la tonada te cascamajan la estructura ósea.

 41    

El marqués se bebió tres copas porque estaba relajado, distendido. El campesino se bebió dos del mismo licor porque es un ebrio de porquería.
Cuando el marqués duerme, descansa, y cuando come y come, se alimenta. El obrero cuando duerme, flojea, y cuando come y come, es un glotón.
El marqués se divierte, a su altura; el camilucho es un parrandero, sin alturas. El marqués ha tenido varios deslices; con lo mismo, el jornalero es un depravado.

 42    

I

La amargura acumulada en tinajas inflables, el rechazo brusco de los varones, a los varones, la masacre de su autoestima por los tantos miedos, el perpetuo carrusel de los desalientos fornidos, los malos ejemplos y las pésimas amistades, la inclinaron hacia el lúgubre lesbianismo, después de una borrachera suicida de su alma. Hoy es una militante activa y catequizada, con una cólera embrutecida que disimula, con esas voces distintivas del orgullo gay. La biología la encara marcándola, sellándole que sólo hay dos sexos y absolutamente nada más, lo que implica que hay sólo dos conductas sexuales, independiente de los manipuladores de la ciencia y de esos apetitos torcidos que se ensalzan con fanfarria. Ella insiste religiosamente en un tercer sexo y que un hombre peludo se ve estupendo con minifalda, lápiz labial, un marido e hijos adoptados. No se sabe textualmente como ni cuando alguien apretó mal ese botón que la desencaminó, por esas sinuosidades sombrías y aceradas. Con una esencia temblorosa y roborativa optó por las apologías del error, del deterioro, encumbrando la lascivia e incendiando la excavadora.

II

Él la ama a morir, ella lo ama intensamente. Él no entiende lo que ella siente porque es un hombre común. Ella no capta como aman los hombres y jamás lo comprenderá, ni desdoblándose. Una mujer sólo puede ser amada por un hombre, que es su complemento divino. Científicamente, son el uno para el otro, sólo hay que mirarlos desnudos y la biología aullará. Obviamente son el uno para el otro. Hombre y mujer los creó.

El lesbianismo erige su seudo normalidad dentro de la cloaca acicalada en la que hay sólo oscuridades y sudoríficos y un par de sonrisas hidráulicas, despistando así a los curiosos candorosos.

 43     

Parir, ver telenovelas, fumar, comentar en detalle el quehacer del barrio y quejarse con espontaneidad del gobierno son los motores de su peregrinaje. Esta esforzada mujer es el pilar de la familia, de la iglesia y de la patria.

 44   

Ella esperaba reformarlo, mejorarlo,
recomponerlo, con los años.
Él esperaba que ella nunca cambiara
su sonrisa, su coquetería, en los años.

Ella anhelaba modificar la forma de ser
de su marido y edificar así el júbilo.
Él anhelaba que ella nunca cambiara
en nada, y custodiar así la magia.

El que debía enmendarse, no cambió en nada,
y es más, con los bienios empeoró hasta su humor.
Y ella, que no debía cambiar en nada,
depuso el coqueteo y engordó.

Ella ve a su marido y se desmorona.
Él ve a su esposa y se demuele.
El príncipe azul resultó ser un plebeyo promedio
y la vedette del hogar terminó siendo un búho despeinado.

Las noches eróticas concluyeron para él,
las noches románticas concluyeron para ella.
Las rosas rojas de ellas fenecieron sin calma,
la boite hogareña de él fue clausurada con escándalo.

 45     

Otras se probaron tus zapatos y tú encerrada. Ambicionaban hurtarte a tu príncipe. El zapato se te quedó en la escalera como una maniobra, que abría las expectativas. Tu riqueza estaba en tu ventajosa belleza, que es la que cautivó a un heredero superficial que bailaba alucinado sin examinar tus sesos, capacidades y destrezas. Intentaron bajarte de la fiesta, como a tantas y tantas sirvientas, mas tú te avivaste, te desovillaste, con esa hada madrina que rara vez aparece, convirtiendo una calabaza en un descapotable. El zapato te calzó y no era de cristal. Cenicienta, tu padre era un idiota, tu madre una santa y tu madrastra la fisionomía de nuestros menesteres.

 46   

Es benigno explotar a los trabajadores,
es maligno que el trabajador se rebele.
Es benigno exterminar a los delincuentes,
es maligno exterminar la raíz de la delincuencia.
Es benigna la democracia teledirigida,
es maligna la voluntad popular a secas.
Es benigna la libertad de expresión,
es maligno que todas las corrupciones se publiquen.
Es benigno que el pueblo guarde el evangelio de Jesús,
es maligno que la ley moral guíe la macroeconomía.

 47    

El adulto mayor se juega los descuentos, complicándose con el desarrollo del partido. El primer tiempo no lo enorgullece y el segundo le da encogimiento y malas vibraciones. Cuando resume sus memorias y currículum le duelen las muelas y los decenios. Lucifer lo condecora en público, lo alienta, y esa cara de abuelito bueno no le es útil. Su cuerpo fue un súbdito de los tugurios condimentados y adivina en el acto el germen de los insomnios. Tiene más coetáneos bajo tierra que en la villa. Sólo se arrepiente, cuando es muy necesario.

 48    

I

El muy cabrón fuma delante de sus hijos, los envenena tomando algunos resguardos. No consiente ni las amonestaciones de un premio Nobel. Contamina todos sus contextos, como por encargo. Llama alharaco al que pregona la salubridad, el tabaco es el mayor genocida del mundo. También fuma en público y otros infantes lo ven, él no se considera ni perdulario ni inmundo. Malos olores en su ropa, en sus dedos y en su boca: el ser un misionero de la hediondez no lo encoleriza. Instruye de la higiene y de los derechos ajenos, la desfachatez y el potente tufo es lo que los caracteriza. En el hospital estos bellacos caen como moscas, el gobierno por ellos despilfarra horas y millones. La tabacalera se acalambra con tantas utilidades. A esta carnicería la avalan corruptos y jetones.

II

Estimada colega,
mi chaleco pasado por tu nicotinoso humo
te saluda algo vapuleado,
colgado desde el patio de mi casa,
ya que no le consienten entrar al living.
No te desveles,
mis calcetines no se alcanzaron a contaminar
con tu pasión tabacalera,
ya que conservan intactos
ese inconfundible olor a pie.
La oficina y la casa no son ceniceros,
mas estás tú.

 49     

Yo le vi un trasero magnífico y lechuguino
y me enamoré ese mismo mes.
Ella me vio una chequera magnífica y lechuguina
y se enamoró ese mismo mes.

Cada cual con lo suyo,
bajo la novelesca luna del jardín.
Si las idoneidades desaparecen,
no hay cónyuge que lo aguante.

A ella se le fue la beldad y el meneo,
a mí se me fue el capital y la irradiación.
Cada uno se marchó por su atajo:
ya reverdecerá nuevamente, el amor.

 50    

Los buitres te acusaron de ser una perra, los inmorales de ser inmoral. Fuiste el chivo expiatorio de la gran ramera. Sin evidencia en los santos evangelios la religiosidad oficial te declaró monolito de la impureza sexual, de los bajos instintos. La teología no atendía las fechorías de alcoba del clero, se apiñaban sobre ti. El fornicario rabioso no era el papado, eras tú. Pecadora arrepentida, apóstola de Jesús.

 51     

Quiero tocarla,
mi alma se occidentaliza.

Anhelo besarla,
mi metabolismo se enmugrece.

Imágenes sexuales vívidas vienen a mí.
Soy Mefistófeles y no hay marcha atrás.

Caí en la telaraña de una mujer, en secreto.
Ella no sabe nada, no debe saberlo.

¿O tal vez me enamoré como un estúpido
como le sucede a menudo a los occidentales?

 52   

Ella corrompe su ser por prestarle sus servicios a la comunidad.
Se ríe y se bate por ver rostros de desahogado en los demás.

Su siquis se almidona todo el día y en la noche se sacude hasta el temblor.
Si el cliente no se va descontento en el mundo nacerá una nueva canción.

 53    

Como era un cristiano genuino compuse una canción piadosa. En mi condición de purulento engendro cualquier barbaridad. Por respeto a mi período de bienaventurado no altero la canción ni reniego de lo obrado entonces ¿Quién aspirará las carroñas de mi alma? No soy aquel, mas volveré.

 54     

La justicia tardó tanto que ya no lo es, y es sólo una aclaración post mortem en el pasacalles de los malos entendidos. Todos los vasos se rompieron y ninguno sobrevivió a la calumnia. Nadie le cree a este inocente, que alguna chuecura habría manoseado. Le mancharon la cara al imputado con acusaciones que los anuarios no licuaron. Camina con el descrédito en las cejas, con la honorabilidad debajo de los pies, con el veredicto oficial de no culpable.

 55     

El tónico no sanó la carraspera, la afeó y la amplificó, con desparpajo declamatorio. El licencioso pasó del deleite pasajero sublime al abismo contestatario, a los efectos irreversibles. Se glorificó y se asoló, con su hipocondría. Se sometió sólo a sí mismo y por eso lagrimea. Todo lo que guardó en su bodega estalló mal y cada semana se aleja más del podio. Con la fe en Dios fue un laicista y con el laicismo un irracional devoto. Podría ser un depositario más de la placidez, que siempre viene de afuera, de arriba.

 56     

Ayer fui progresista todas las horas del día y absolutamente nadie se dio por enterado. El acomodado hijo de papá fue rebelde e irónico con la sacra institucionalidad del país todo el día de ayer. Fue una chochería que abultó el anecdotario familiar.

 57    

Antes la opinión del vecino pesaba, el prestigio se cuidaba como oro refinado, el testimonio eran galardones en el pecho, la más valiosa fotografía de presentación. En estos días el parecer del prójimo es un burrajo. Ya aplasté a tres y escalé un poco y fui ovacionado por mis competidores. Siempre es factible timar a los electores.

58     

El hombre trabajaba porque Dios lo ordenaba, era un deber moral con la nación y los otros. Con el sudor se ganaban el pan. Los zánganos eran menospreciados por el párroco. El trabajador es un consumista, un recurso, y es su deber aportar a la producción nacional, a la obesidad insaciable del círculo de los amos. Los zánganos son menospreciados por los economistas.

 59     

Para ser un diácono de los objetos voladores todavía no identificados, se requiere de fe, partidismo, tedio, majadería y tiempo. Cada evangelista suele ser un escritor timador, un expendedor listo, un pasmador de incautos. Van más de cinco mil años en que los extraterrestres tratan de contactarse seriamente con la raza humana. Son tan imbéciles que todavía no son capaces de una llamada telefónica, de una morisqueta, de usar internet, de remitir una fotografía porno ampliada, de una cerrada de ojos o de una pancarta que los anuncie ¿Todos ellos son mejores que Houdini?

O tal vez se complican con las entrevistas, porque un marciano en el noticiero vespertino derrumbaría los enigmas y los emolumentos. Los presbíteros de la congregación espacial no dilapidarán oportunidades de nuevos ingresos. Ningún peregrino ha definido las creencias formales y ecuménicas de esta piedad lunática y de las legítimas incógnitas del universo. Se batalla entre varios rosarios galácticos. Antes de no ver, ya ven lo que ven, rezando con un aura de investigador solemne. La fe mueve naves, con su lengua afuera. Por mientras la venta de libros rapiñadores siga creciendo a la velocidad de los ariscos ovnis, los extraterrestres y mercaderías afines vivirán por una larga temporada, de fervor aéreo y sobarbadas provechosas. Ave ovni. Cuando el negocio expire o venga el desaliento, renacerá con avidez algún otro delirio lucrativo que recupere a esos que se fugaron a otros escaparates, intentando trepanar su congoja.

60     

Las percepciones del artista se ofuscan con esa realidad flagelante, con su mundillo que germina de ésta y que olería a verdad, a prismáticos agoreros, a tango de bandoneón, a grano de porfía. El arte es tan sofisticado como la existencia, un salón de espejos en penumbras, una cripta estática que le rebuzna al sol. Las originalidades suelen ser imitaciones atenuadas y todo consiste en tapar algunos hoyos de la carretera, que generalmente son los mismos.

 61     

Voy a donde quiero,
pienso en lo que quiero,
creo en lo que quiero.
Nunca he sido feliz.

Voy hacia el Padre,
pienso en Cristo Jesús,
creo en el Espíritu Santo.
Nunca seré un desdichado durable.

 62  

Desarraiguemos:
las imágenes impías que residen en el alma;
los arbustos que crecen torcidos y que son venerados;
las ambiciones políticas que sólo proponen eslóganes agraciados;
los prioratos del secularismo;
el paganismo justificado por los vicarios;
la esclavitud justificada por la demagogia;
la religiosidad de túnicas blancas bisexuales;
el lavado del dinero apostólico;
ese congreso, eterno lamebotas del faraón;
la distribución de la torta entre tres o cuatro;
esa sensualidad que subió a los altares;
los atentados con tufillo a tongo;
a Hollywood, Sodoma, Las Vegas y sus consocios;
esa rabia que anida la impiedad y los atropellos;
la santo infundio terrenal del relativismo;
los perpalos de los canijos;
el racismo, el clasismo y el populismo;
el humanismo y sus engendros;
la indiferencia al evangelio puro y sencillo de Cristo Jesús.

 63  

La moral cierta depende de la verdad y la verdad de la Revelación. Sin la verdad no hay una ética inamovible y es a la Escritura a la que desafiarás clamando al Salvador por tu alma. La moral apoyada en la tradición o en la razón no posee columnas ni horizonte, y por esto, no rozan jamás la verdad. Desprovistos de principios y cual misioneros, son eruditos en molturar y vaciar corazones, abandonándolos en el primer semáforo en rojo.

 64   

Más presuroso que el email, contundente como un garrotazo.
Casi todos son su medio de transporte, autores y avales son un humazo.

Si el chisme es sabroso casi nadie confirma nada.
Si hiere a una mujer desarmada, a nadie le importa nada.

En mi fome existencia nada ocurre, me gozo con los tortazos de terceros.
Es un globo que se infla y vuela. El alcahuete es insustituible y casi nunca es certero.

 65     

Para vencer al terror con precisión, primero hay que crearlo con laconismo, acicalarlo, manipularlo con visión, asustar y encender a la sana gente. Hay que invertir billones en lanzas y flechas, enviar soldados al camposanto, embastecer otra vez a los patronos de la tierra, de la guerra. Administrado con aplomo y empuje, el terror regala infinitas ganancias, estipendios y bonos. Aumenta el patriotismo y la fe en Dios, cohesiona y sensibiliza a los ciudadanos. Desde una cueva harapienta en una montaña un loco enfermo haría temblar al imperio. Si el enemigo que los engorda queda mal diseñado u obsoleto, se vuelve a fojas cero. Que las armas broten como las gotas de una lluvia inacabable.

 66     

I

Con árboles, ríos y frutales, era un huerto al que nada le faltaba. Se respiraba la dicha y la eternidad y los animales no salían a pelear, hasta que la desobediencia se sentó en el trono y el hombre abrazó con honores la iniquidad. Este huerto descenderá otra vez y se instalará con una espada de hierro, por los siglos de los siglos. A todo ser impío lo destriparán en vivo. Es la santidad la que al final arrasará.

II

Los huesos son el testimonio postrero, del alma que partió al más allá y que fue creada por Su voluntad. El testimonio personal es la bitácora que se presentará en el juicio final. Pocos componen el coro celestial.

67     

I

Es un pianista vertiginoso, amante de la historia de la música, de ensayar desmedidamente corchea tras corchea. Cuando toca las teclas precisas, las anotadas en la partitura, a veces algo chúcaras, todo es más enlaminado.

II

Canto muy bien desde los cinco años de edad,
jamás estudié teoría musical con formalidad.
Imito bien a cualquier cantante o estilo,
jamás trabajé por buscar mi propia identidad.
De arreglos y partituras sé poco y nada;
así es imposible pulverizar la mediocridad.
Siempre opté por las canciones y ritmos de otros,
componer mi propio material es una fatuidad.
Cantar mecánicamente en un bar es menos agotador.
Mi canto es espectacular, desde los cinco años de edad.

 68     

Comprar un número de lotería es prenderle una vela a este pérfido mundo, a los ídolos que lo comandan. Es pensar en pequeño, caer bajo. El que se arrodilló frente al vicio con las manos abiertas ya es un hombre muerto, un cadáver que espera su cínico velorio.

 69     

Al fin me separé de mi mujer, envié al averno cualquier tufillo a sacramento. Soy un ave que reestrena sus aletas. Los feligreses sensuales me confinaron. Poseo lo mismo, con dos hijo más. Me requieren con vigor desde dos casas. La segunda señora no es tan distinta a la primera. El cambio de esposa fue entretenido al principio, La primera esposa fue entretenida al principio. El divorcio es un fogonazo en el empeine, un poema maldito, un antojo caro y lioso. Pago el doble y el cachondeo y el caño se serenaron. Soy otra vez un monje casto, porque el catre está en huelga. Con un divorcio más y me procesan por giro doloso de cheques.

 70     

El periodismo de investigación los obligó a ser medianamente sinceros;
internet los obligó a podar el secretismo extremo;
la presión los obligó a condenar a Maciel;
el coito masificado los obligó a no idolatrar el celibato en privado;
la luz de los mundanos los obligó a no mentir esta vez;
la Reforma los obligó a intentar parar en algo de la pudrición;
el editor los obligó a replegarse.
Son lobos desde el vientre, con un vestuario inmaculado.

  71     

El plantel de este programa de televisión se escoge con una lupa y una botella de ron. Hablan de todo y no transmiten nada, es que el ocio morboso es el emblema de la multitud. Como son certeros en masturbar la mente de la teleaudiencia el éxito está garantizado ¿Y qué sería del alma azabache sin los culebrones? La que no se comporta como una fulana es vomitada.

 72     

Se enamoró del recluta apuesto y varonil
que dormía al lado de él en la barraca.

Anhelaba darle el beso de las buenas noches
o acariciarlo en la ducha del batallón, suavemente.

Anunciar su amor no correspondido en público
arrastraría al Parlamento a un debate fructífero.

Guardar silencio por siempre torturándose no lo aceptará,
aunque tenga que dormir en el techo de la barraca.

Si una mujer soldado puede decir a que macho ama,
un soldado gay también lo hará, por altoparlante.

Si nuestro coronel es un homosexual coqueto e inquieto,
él podría tener una carrera militar con muchas medallas.

73     

Los cardenales de los derechos humanos promueven su férreo credo en las escuelas, en las orgías, en el pub y en la cámara baja. No importa lo que hagas respetarás el derecho del otro, comenzando por los seres humanos no nacidos, que hoy son una mayoría ensangrentada. El que confronte a estos párrocos del humanismo se las verá con la Gestapo y la Inquisición del secularismo. Desde el altar mayor anuncian su decálogo de la piel, su relativismo supremo y macabro, su lodazal, con fe.

 74    

Pasea la totalidad de su trasero todas las tardes,
por el boulevard, con sonrisas pujantes.

Los varones le agradecen la gratuita exhibición
con miradas hambrientas y dibujos en el aire.

Su cintura avanza al ritmo de los tambores
y es el parámetro lapidario de algunos apetitos.

Como nadie ha identificado a su eventual novio,
cada tarde brotan desembarcos de papel fantasía.

 75    

Si puedes adquirir una metralleta en el almacén de la ciudad, alguien morirá otra vez, una y otra vez, irremediablemente. Todos lloran por la masacre, todos elevan plegarias y hasta la mascota del policía se conduele. El almacén posee un modelo de negocios envidiable, con múltiples ofertas y motivaciones. La armería se compró al capitolio y a las otras pelanduscas.

 76     

El país posee una buena economía que aún no asoma su cara en mi barriada. La tasa de crecimiento es notable y aquí no entendemos lo que eso significa por más que leamos el periodismo financiero: es como si no pasara nada.

 77     

Ser demócrata o republicano es lo mismo, la maquinaria de la guerra es la que da las órdenes. El número de votos electorales nada cambiará, el presidente y el congreso se someten a la banca. Los políticos ingresan de rodillas a Wall Street, ningún Superman pellizcará a la mafia legal instalada. Los que juegan a ser rebeldes terminan muy arrepentidos, cualquier justicia social cristiana termina en nada. Menos del uno por ciento es dueño de todo, el otro noventa y nueve abriga esperanzas y utopías. Los norteamericanos rezan y viven en la ignorancia, el edén de los fundadores fue gangrenado por la apatía.

 78     

Hoy me levanto con el pie derecho, todo acaecerá maravillosamente. En mi bolso hay una pata de conejo, todo me transcurrirá benignamente. Hoy no derramaré sal, no pasaré bajo una escalera, no chocaré con un gato negro y tocaré madera. Debo ser precavido y actuar con inteligencia. Mismamente afirmo mi fe en el Señor y en mi sabiduría.

79

Murió atropellado en la calle y no hay pistas sobre su identidad. Era un duende que ni un apodo tenía. Detrás de la barbilla mal atendida un ser flotaba. Su mal aspecto fue una oda a esa impía misericordia que no convence a nadie, a ese evangelio social que es una vaca sin carne ni grasa. El efecto de rebalse no lo alcanzó y el automóvil huyó sin inconvenientes mayores.

 80

El lavado de dinero y las fechorías saldrán a la luz,
los archivos del Vaticano saldrán a la luz,
la doble vida de algunos pastores saldrá a la luz,
la cuenta corriente de ese elegido saldrá a la luz,
los besos a los tiranos saldrán a la luz,
los discipuladores de negreros saldrán a la luz,
los gusanos que bendicen invasiones saldrán a la luz,
las cinematográficas confabulaciones saldrán a la luz,
la bitácora sexual del obispo saldrá a la luz,
los encubrimientos bañados en agua bendita saldrán a la luz,
la infertilidad de tanto ministerio saldrá a la luz,
los pecados innombrables saldrán a la luz,
la gran ramera se viste de blanco.

 81

Ellos armaron las guerras y se beneficiaron de los dos bandos. El Estado cubre los terribles costos y la iglesia consuela a las viudas callando todo sobre el origen de la infamia. Todos los ideales políticos se supeditan a los sanguinarios e ilimitados intereses de la banca extranjera. Debería ser una obligación del Estado la emisión de la moneda, mas en Estados Unidos depende de una élite privada. La conspiración macabra global avanza sin novedad. La Reserva Federal es el mayor saqueo a un pueblo de todos los tiempos, es un mafia blanqueada por la ley. La logia es el tirano, con sombrero de copa. En la isla de Georgia se juntaron las familias de la Cosa Nostra más poderosas y criminales del cosmos. El monopolio bancario tiene la bendición del fiel presidente. La banca financió a Lenin y su revolución, la banca lava todas las atrocidades y delitos posibles, la banca inventó las guerras y el jueves negro, la banca mató a varios presidentes y a miles de empecinados, la banca es el ser supremo que voló la estatua de la libertad. Estados Unidos ya no es libre y no lo sabe. Como el servicio secreto, el cuarto poder es un sirviente más. Los mismos, son los dueños de Washington y Europa, y eligen a los futuros gobernantes y congresistas virtuales. La pirámide estampada en el billete de un dólar goza de su auge.

No planean conflictos y debacles por aburrimiento,
no asean los crímenes horrorosos por amor al arte.
Son los propietarios de toda agenda política existente,
guían el buque con un moderno ejército antimotines,
la economía es el brazo armado de sus propósitos.
Bilderberg y sus colegas son clubes de terroristas amorales
y Al-Qaeda es un bebé de pecho más, como Isis.
La misión primera de la prensa es silenciarlo todo.
Controlan la religión, la política, la ciencia, y la economía.
Construyen el escenario para el Gobierno Mundial.
La humanidad toda es su rebaño fiel sin disidentes.
El mercado manda, el mercado soy yo.
La prevaricación es un dogma debidamente santificado.
Como los chinos son un gran mercado,
pueden acribillar a sus opositores impunemente.
En la guerra el banquero no tiene enemigos ni patria
porque se casa con los buenos y los malos,
con el mismo amor, con dedicación.

Vamos hacia un nuevo orden mundial que lo manejará caprichosamente un cruel rey. Producen el dinero, las leyes y tu forma de pensar. El número trece y el búho son símbolos masónicos y a través de las multinacionales se lo devorarán todo. Manufacturan tu paganismo y tus diversiones. Un automóvil eléctrico no arañará a la pandilla petrolera. El que moleste a la gran logia morirá de soledad y el papado posee el grado 33, con cierto disimulo. El genuino poder es invisible, intocable y monstruoso. Con los medios moldean tu intimidad como quieren.

Primero están los ciudadanos,
después el Gobierno,
después las grandes corporaciones,
después la magnánima banca,
después la logia titiritera,
después la élite del universo,
después el anticristo.

Una moneda,
una cédula de identidad,
un cine,
una tarjeta de crédito,
una ideología,
una prensa,
un ejército,
un banco central,
una religiosidad,
un Gobierno mundial total subordinado al mal sobrenatural.
Te lo dije, el predicador pentecostal callejero tenía razón.

82

El del europeo es un bolsillo colmado
y un alma secularizada o vacía.
El del latinoamericano es un bolsillo vacío
y un alma pagana o vacía.

Al africano le rapiñaron su bolsillo
y posee un alma totalmente hambrienta.
El oriental casi nunca administra su saquillo
y se sobrecoge con mística con la hambruna de su alma.



Fin del libro “El pan de cada amanecer”

ANTOLOGÍA DE POEMARIOS
http://antologiadepoemarios.blogspot.com


De la antología “Las sotanas de Satán”