A esa cotidianidad que nos atrapó y que a veces nos bloquea el seso. Una elite administra los aprietos y esperanzas del poblador común y definen lo que debo escuchar y creer. Todas las actividades relevantes se subordinan a los intereses de la crema de la sociedad. Los anhelos y sueños sensatos caminan al barranco cantando. La religiosidad también es estéril. Las desviaciones se normalizan sin chistar y se elevan como estrellas de cine. La democracia es un instrumento más del gobierno mundial.